sábado, 9 de abril de 2011

Mentiras piadosas.

Una vez más te has quedado solo,
no por falta de amor,
sino por saturación de delirio,
no por falta de comprensión,
sino por saciedad de angustia y dolor.
Y es en esa soledad que disimulas día a día,
pensando e imaginando que la vida será sólo eso hasta el final de los tiempos,
como una magra elección que ha sepultado los sentidos,
propagando locura,
despertando pasiones, pudriendo ofuscación;
retornas al juego de las mentiras piadosas,
esas irreales y a la vez concretas,
pragmáticas y otras muchas etéreas,
que sólo velan por el otro,
ese distinto a ti,
que no existe más,
que se pierde y desaparece,
que se cruza y te observa del otro lado del camino,
destruyendo fantasmas,
imaginando vidas,
junto a la agria imagen que transmites tus ojos,
sin esa luz que te era propia y encandilaba al mundo,
evidenciando lo poco que le queda... a tu tibio corazón.